Está comprobado por muchas personas, que el ser humano en la actualidad no invierte gran cantidad de tiempo en largas lecturas que le llevarán; en la gran mayoría de los casos, a concluir sobre algún tema que de seguro ya conocía, pero del cual tenía algunas dudas.

Por ese motivo, tan simple, he querido citar algunas frases célebres.

En ésta oportunidad, de Albert Einstein (1879 -1955).

La primera de ellas, es la siguiente: “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

¿A cuántos de nosotros nos ha pasado que la rutina diaria nos lleva siempre a hacer lo mismo, esperando algún día un “milagro”, sin que hagamos lo propio para cambiar los resultados?.

Imaginen a alguien que quiere cambiar el mobiliario de su casa, pero cada día de su vida se dedique a hacer actividades improductivas, esperando que del cielo le caigan respuestas a su pedimento.

Cuando pensamos en esto, nos preguntamos al final del día: ¿qué hice hoy para mejorar, para producir, para crecer, para adquirir los bienes que necesito?. ¿Qué hice hoy para merecer una mejora en mi vida?.

Lamentarse no es la solución. De allí que entendamos claramente el mensaje de Einstein, cuando habla de las crisis.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Creo; y considero, que para buen entendedor, pocas palabras bastan.

Éxitos.

Julián Antonio Carreño

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