Está comprobado por muchas personas, que el ser humano en la actualidad no invierte gran cantidad de tiempo en largas lecturas que le llevarán; en la gran mayoría de los casos, a concluir sobre algún tema que de seguro ya conocía, pero del cual tenía algunas dudas.

Por ese motivo, tan simple, he querido citar, en ésta oportunidad, una publicación hecha en 2018, por el New England Journal of Medicine; según la cual, se encontró que las personas, a los 60 años, llegan a la máxima expresión de su potencial, y éste continúa hasta los 80 años de edad cronológica.

Conforme a dicha publicación, si la persona está entre los 60 y 70; o 70 y 80 años de edad, está en el mejor y el segundo nivel de su vida.

Afirma la publicación, que la segunda etapa más productiva del ser humano es de los 70 a los 80 años de edad.

De igual manera, la tercera etapa más productiva, está entre los 50 a los 60 años de edad.

Expresa que: “la edad promedio de los ganadores del Premio Nobel es de 62 años . La edad promedio de los presidentes de las compañías prominentes en el mundo es de 63 años. La edad promedio de los pastores de las 100 iglesias más grandes de U.S.A, es de 71 años. La edad promedio de los Papas es de 76 años”.

Así que estos estudiosos han llegado a la conclusión de que los mejores años de la vida del ser humano son entre los 60 y los 80 años.

Paradójicamente, encontramos que en países como Venezuela, las personas de 60 años en adelante, son consideradas “de la tercera edad”; situación ésta que se convierte en un impedimento en cuanto al tema de la productividad. De allí, que no sean tomadas en cuenta como “población económicamente activa”, por considerarse ya en la etapa de la ancianidad. Esto, por supuesto, los ubica en el segmento de la población más vulnerable junto a los niños y las mujeres.

Basta echar una mirada a nuestro alrededor y realizar un sencillo censo de las personas consideradas como “adultos mayores” en Venezuela, y comprobar si en realidad estos se encuentran en la máxima expresión de su potencial.

Todo ello nos obliga a pensar que el estudio tiene algunas limitaciones en cuanto al factor geográfico, social, político, ambiental y cultural (entre otros), sin contar con las limitaciones funcionales causadas por las enfermedades endémicas, las crisis económicas y la influencia que ejercen en el estado anímico y emocional de ésta población en particular. Pues, el entorno juega papel importante en el desarrollo y desenvolvimiento de las personas; sobre todo, la familia.

Aunque disminuyen en cierto nivel sus funciones motoras y sus reacciones ante situaciones que requieran una alta movilidad, sus capacidades de discernimiento y su inteligencia aumentan; así como su sentido acerca de la vida. Prueba de ello lo representa el aumento de ésta población en las aulas de clase de algunas de nuestras universidades, en la búsqueda de conocimientos.

Creo; y considero, que para buen entendedor, pocas palabras bastan.

Éxitos.

Julián Antonio Carreño

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *