Está comprobado por muchas personas, que el ser humano en la actualidad no invierte gran cantidad de tiempo en largas lecturas que le llevarán; en la gran mayoría de los casos, a concluir sobre algún tema que de seguro ya conocía, pero del cual tenía algunas dudas.

Por ese motivo, tan simple, he querido citar, en ésta oportunidad, una frase importante de Albert Einstein: “Si no lo puedes explicar de forma simple, no lo entiendes suficientemente bien”.

Como educador que soy, encuentro ésta frase en particular como una “piedra en el zapato” para muchos de mis colegas. Y todo obedece a esa magnánima expresión.

Debemos hacer una gran diferenciación entre el conocimiento científico, y el conocimiento empírico; por esa razón, entender las cosas bien, es parte de nuestro trabajo, antes de “enfrentar” a nuestros estudiantes, sea cual fuere su nivel de estudios; y todo ello obedece al hecho de que muchas veces nos olvidamos de los distintos o diferentes tipos de aprendizaje que existen, aplicados generalmente a los niños, pero con una clara vigencia en adolescentes y adultos. Como docentes, tenemos a la mano una serie de importantes herramientas cuyo uso podemos explotar, para beneficio de nuestros estudiantes, y de la labor educativa.

A continuación, una corta reseña (cita) de cada uno de ellos:

1. Implícito

Ocurre sin que nos demos cuenta, es generalmente no intencional y se obtiene como el resultado de la ejecución de ciertas conductas automáticas, como al hablar, moverse, caminar.

2. Explícito

En este tipo de aprendizaje, nuestro cerebro se ejercita mucho. Hay una intención y conciencia sobre el aprendizaje. Nos permite adquirir nueva información relevante y requiere cierta atención y selectividad sobre lo que se está aprendiendo.

3. Asociativo

Requiere trabajo, pero es muy profundo y rico. Es muy común, el sujeto aprende por la asociación entre dos estímulos o ideas. Nuestra mente asocia determinados conceptos, y a ciertos estímulos externos o sucesos.

4. No asociativo

Se relaciona a nuestra sensibilidad y costumbres adquiridas. Se da a través de un estímulo que cambia nuestra respuesta por ser repetitivo y continuo.

5. Significativo

Se caracteriza por la recolección de información, la selección, organización y establecimiento de relaciones de ciertos conceptos nuevos con otros anteriores, como una forma de asociación.

6. Cooperativo

Se genera en grupos de no más de 5 personas que toman diferentes roles y funciones. Permite a cada estudiante aprender de forma cooperativa, apoyándose tanto en su conocimiento, como en el de los demás. Los estudiantes eligen el tema

7. Colaborativo

Se genera en grupos de no más de 5 personas que toman diferentes roles y funciones. El tema es dado por el docente, y los estudiantes eligen su propia metodología.

8. Emocional

Permite gestionar las emociones de manera eficiente en el proceso de aprendizaje. Aporta grandes beneficios a los estudiantes porque les genera bienestar y mejora sus relaciones con los demás.

9. Observacional

Se basa en una situación donde participa una persona que realiza una acción y da el ejemplo a otra, que observa y aprende en el proceso. Es la más indicada para los individuos más visuales.

10. Experiencial

Los estudiantes viven una situación y aprenden a través de ella, mediante ensayo y error, guiándose por su percepción sobre lo sucedido y una reflexión sobre la actitud tomada. Es una de las mejores maneras de aprender.

11. Por descubrimiento (activo)

Las personas que aprenden participan constantemente, e interactúan con quien les enseña y se cuestionan, buscan información, relacionan las nuevas ideas con conceptos ya aprendidos y organizan cada idea de acuerdo a su mundo.

12. Memorístico

Fija conceptos en el cerebro. No es recomendado para aprender ciertos temas que requieren reflexión, se utiliza para memorizar fechas y nombres (que no varían), a través de la repetición.

13. Receptivo

Se comprende, se asimila y se reproduce. En el aula, los estudiantes son receptores de forma pasiva y no participan en el proceso más que recibiendo información desde el exterior. A través de él, se comprende, se asimila y se reproduce.

Nunca debemos perder nuestra capacidad de asombro. Por esa razón, te invito a reflexionar sobre la frase citada.

Si eres docente, y has leído con detenimiento ésta corta reflexión, te aseguro que la próxima vez que estés frente a tus estudiantes, podrás explicar tus clases, de forma más simple, porque de seguro, lo has entendido suficientemente bien.

Creo; y considero, que para buen entendedor, pocas palabras bastan.

Éxitos.

Julián Antonio Carreño

 

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