Nos indica la señora: Gabriela Vargas de González, en su obra: “El arte de convivir en la vida cotidiana”, publicada por la Editorial Planeta Mexicana en el año 1.999, la cual tuvo su primera reimpresión en el año 2.000, por Planeta Colombiana Editorial S.A, que “convivir” significa “vivir” en compañía de otros, alcanzar la plenitud y desarrollar los mejores rasgos de nuestro carácter como la alegría y la generosidad.

Según ésta autora, la convivencia nace de la necesidad que tenemos los seres humanos de los demás para sentirnos completos y satisfechos. Sin embargo, en algunas ocasiones olvidamos que las relaciones suponen determinadas reglas básicas de cortesía y educación, a lo cual yo agrego, que lamentablemente hemos perdido con el correr del tiempo.

Nos dice la señora Gabriela Vargas de González, que el brindis es sinónimo de festejo, alegría y bienestar. En las ocasiones especiales, se espera escuchar algunas palabras dichas por el festejado o por quien ofrece la fiesta. Si es ese su caso, tenga preparadas unas palabras, antes de brindar, pues, hay que celebrar los momentos felices, ya que los otros, llegan solos y sin preparativos. 

Al momento de brindar, diga lo que siente, lo que significa ese momento o esa persona. No aburra a sus invitados con un largo discurso. Si usted habla con emoción, automáticamente contagiará a los presentes. Hay que ser breves y claros.

Si somos invitados, hagamos lo posible por no probar el contenido de la copa, hasta que el anfitrión o anfitriona lo haga. Si los anfitriones no hacen el brindis, nosotros; como invitados, podemos hacerlo siempre y cuando comencemos por agradecer el momento que organizaron, y le dediquemos unas palabras al invitado o invitada de honor. El brindis se puede hacer con una copa de vino, o de agua, o con cualquier vaso, aunque esté vacío. La intención, según lo indica ésta, es lo que cuenta.

Así que, de ahora en adelante, no miren a los que brindan con agua, o con un vaso vacío, como los “graciosos” de la fiesta; ya que, a fin de cuentas, ellos también conocen algo sobre: el arte de brindar.

En ésta sencilla; pero interesante obra, encontraremos una serie de prácticas indicaciones relacionadas con algunas normas que hemos olvidado, y que; llegado el momento, nos ponen a “correr”, para lograr, en cada uno de los casos, la mejor impresión a nuestros invitados, y el mejor de los recuerdos, dependiendo de la ocasión.

Es importante mencionar, que se trata de un verdadero trabajo de investigación acerca de algunas de esas “cosas sencillas” que forman parte de nuestra cultura occidental. Les recomiendo leerlo, sobre todo, a las parejas jóvenes, que todavía; al igual que algunas parejas adultas, tienen mucho que aprender.

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