He querido comentar con ustedes una curiosa obra que llegó a mis manos, cuyo autor es el Doctor: Adrián White, titulada: “Cómo mejorar su salud con la ayuda de las medicinas alternativas”.

Nos comienza diciendo el autor: que uno de los problemas que afecta a un gran número de personas en el mundo, es el estrés. Recuerden que ya sobrepasamos desde finales del año 2011, los siete mil millones de inquilinos sobre la faz de la tierra, lo que nos indica que la suma de personas afectadas por el estrés, es bastante alta e impresionante. Aproximadamente una de cada veinte personas, se ve afectada por el estrés.

Y es que el estrés nos provoca miedo, bloquea nuestro bienestar y nos hace sentir incompetentes ante las distintas situaciones diarias de nuestras vidas, tendemos a culparnos por estar estresados. Ninguna persona nace sabiendo cómo afrontar la presión, mas sin embargo, todos debemos aprender de una u otra forma.

Hay quienes sostienen que el estrés, es un precio que se debe pagar, por vivir en las grandes ciudades; mas sin embargo, la civilización nos ofrece los conocimientos y las capacidades para para combatirlo eficazmente.

Según nuestro autor, las causas más habituales de estrés, son los problemas familiares, laborales, económicos o de salud; mas sin embargo, yo difiero en parte de éste autor, porque considero que se trata de un estudio realizado en un ambiente libre de toda situación relacionada con inseguridad, sobrevivencia, responsabilidades y la competencia diaria, lo cual identifica, en otras palabras, el medio ambiente actual donde se desenvuelve y desarrolla nuestra vida.

Debemos tener muy claro, que nuestro caso no es el único; por tal razón, puede ser de gran ayuda conocer los casos de otras personas, que se recuperan del estrés.

Muchos entendidos en la materia, dan a conocer al estrés como: ansiedad… pero: ¿qué es la ansiedad?

La ansiedad; según el Doctor White, es algo que todos hemos sentido y que tiene una utilidad. Cuando estamos ansiosos, antes de realizar alguna actividad, aumenta la producción de la adrenalina que nos ayudará a rendir al máximo. En otras ocasiones, la ansiedad es un obstáculo.

Por lo general, una persona solo puede soportar un cierto grado de presión, mas allá del cual, comienza a sentirse mal. Su mente y su cuerpo se agitan, y le sobreviene una sensación de miedo ante el futuro, le resulta imposible sacarse los problemas de la cabeza y le cuesta relajarse, especialmente durante la noche. A veces el estrés puede adormecernos y nos provoca una depresión, en vez de producir agitación.

El estrés crea un círculo vicioso y se amplifica en dos formas.

En primer lugar, la agitación y la fatiga mental, nos impide concentrarnos en el problema; de modo que, en vez de afrontarlo y minimizarlo, lo eludimos y éste se hace mayor.

En segundo lugar, los síntomas físicos del estrés comienzan a manifestarse y nos sentimos mal corporalmente, con lo cual sumamos una preocupación más a nuestra situación.

Los seres humanos evolucionaron como cazadores recolectores por más de un millón de años, primero en los bosques y luego en las grandes sabanas de África. Las principales amenazas a su supervivencia eran: la escasez de alimentos y los animales salvajes. En la actualidad, esas amenazas físicas han sido sustituidas por las exigencias mentales que conforman: la familia, el trabajo y la salud.Sin embargo; aún hoy en día, no hemos tenido tiempo de desarrollar una respuesta más adecuada a los tiempos actuales, y aún respondemos a las amenazas modernas con las reacciones de los seres humanos primitivos.

¿Cuáles son algunos de sus síntomas:

En primer lugar, el miedo: una sensación básica de todas las personas estresadas, es un miedo enfermizo ante el futuro y la sensación de que ocurrirá algo terrible. No es un miedo hacia algo concreto, sino un temor flotante que está listo, esperando para impregnar o cubrir cualquier otra preocupación, como la aparición de otro síntoma.

Luego, sigue la agitación: Una persona estresada está agitada, siempre alerta y mirando hacia todos lados por si se presenta alguna amenaza. Esa persona salta, al percibir ruidos o movimientos inesperados. Las nuevas ideas le producen más impacto de lo habitual. Cualquier nueva situación le parece demasiado importante y por lo general la considera de grave peligro. Le es difícil ver las cosas equilibradamente, hasta que el estrés se calma. Una inquietud contínua le impide permanecer sentada tranquilamente. Habitualmente presenta insomnio, o dificultad para dormir, o bien se despierta durante la noche y le cuesta volver a conciliar el sueño.

Otro de los síntomas del estrés, son los temblores y el cansancio: la tensión muscular constante puede; en algunos de los casos, causar un pequeño temblor continuo, que se nota por lo general, al tomar un vaso o un plato con las manos. El esfuerzo muscular excesivo y permanente deja al cuerpo sin energía, y la persona siente cansancio; sobre todo, al final de la jornada. El sueño y la fatiga, pueden llegar a ocultar la agitación excesiva.

Existen otros síntomas según el autor de éste libro, como lo son:

.Latidos del corazón más rápidos, y el consecuente aumento del flujo sanguíneo.

.Sensación de martilleo en el pecho.

.Sensación de bombeo de sangre en el cuello.

.Silbido en los oídos por el bombeo de sangre hacia el cerebro.

.Palpitaciones: pulso irregular y acelerado.

.Presión sanguínea.

.Sudor, especialmente en las manos.

.Frío en la piel: especialmente en manos y pies.

.Mareos.

.Ruidos en los intestinos, gases y diarrea..Náuseas y falta de apetito.

.A veces se tiende a comer más, para sentirse reconfortado, e inclusive, aumenta la frecuencia con que se orina.

Además de estos síntomas, es importante saber; sobre todo, en el ambiente laboral, que el estrés se contagia. Las personas que por lo general en el trabajo andan “revoloteando”, de un lado a otro, tienden a generar una especie de sensación de agitación y de estrés entre sus compañeros.

Ahora bien, no basta con saber qué es el estrés, y cuáles son sus síntomas más comúnes, sino también el cómo reconocerlo.

Nos refiere el Doctor: Adrián White, en su obra: cómo mejorar su salud con la ayuda de las medicinas alternativas, que existen varios signos que delatan a una persona estresada, desde los gestos corporales hasta el nivel de concentración mental.

Nos comenta el autor, que uno de los síntomas del estrés más evidentes son las manos frías y sudorosas. Nos dice éste especialista e investigador, que las personas estresadas se sientan a menudo en el borde de la silla y están rígidas y agitadas. Hablan en exceso y con una voz aguda, y en ocasiones con una risa reiterada y nerviosa.

A veces, dejan de escuchar a su interlocutor y siguen pensando en sus problemas y preocupaciones. Se frotan las manos, dan golpes con los dedos o los pies impacientemente o juegan con un lápiz o un bolígrafo. Sus movimientos son precipitados y a menudo torpes, por lo que suelen tener pequeños accidentes.

Por otra parte, las personas estresadas, en su mayoría, pierden el apetito y adelgazan (una buena forma de perder peso), pero, se las ve delgadas y sin fuerzas. En ocasiones apenas comen, o se las ve atiborradas de galletas y golosinas.

No puede quedar por fuera de ésta mención, la falta de concentración; ya que la inquietud les impide concentrarse. Les cuesta desempeñarse en el trabajo diario, y a veces cambian de tema de conversación sin ningún motivo.En ocasiones, no pueden relajarse y disfrutar del sexo (sobre todo los hombres), y suelen preocuparse por su rendimiento. Así que tomen muy en cuenta éste aspecto nuestros amigos oyentes: hay que evitar en lo posible, estar estresados, y ya sabemos por qué.

Algunas personas, normalmente dinámicas, pueden desarrollar un sentimiento de frustración provocado por un exceso de trabajo o por problemas sin solución. Pueden representar exabruptos, mal genio, violencia y hostilidad encubierta hacia las personas que les rodean.

No escapa el hecho de que aquellas personas que habitualmente consumen la cafeína, nicotina o el alcohol, acostumbran a tomarlas en mayores cantidades, cuando se sienten estresadas.

La “enfermedad de la prisa”, o lo que yo denomino como el “síndrome de los apurados”, es algo muy común en las personas estresadas. Inician nuevas tareas, hacen dos cosas a la vez para ahorrar tiempo, dan pequeños golpes a una mesa con el bolígrafo, o con el puño, cuando las cosas no andan bien, se impacientan cuando están hablando con una persona y ésta persona habla lenta o reflexivamente, y constantemente le interrumpen y terminan las frases por ésta persona; suben los escalones de dos y tres peldaños a la vez, se desesperan en una cola de vehículos (muy común en nuestra ciudad), y si están manejando, no quieren detenerse cuando el semáforo está en rojo. Apreciado oyente: ¿te parece familiar alguno de estos síntomas?… más sin embargo, ello no quiere decir que estés estresado.

Ten presente (en caso de estar estresado), que el trastorno de la ansiedad, cuando es generalizada, afecta frecuentemente entre los 20 y 30 años de edad, si bien puede darse como respuesta a factores estresantes hasta los 40, pero raramente más adelante. Ello no quiere decir que las personas mayores de 40 años, no se estresen. Como todo, las respuestas y las condiciones en que se presenta cada situación varía, de acuerdo a la persona.

La ansiedad afecta por igual a hombres y mujeres.Es un trastorno habitual; lo padece entre el 2 y el 5 % de la población y está relacionado con el 30 % de visita a los médicos de confianza. Recomendación: Si consideras que presentas alguno de estos síntomas, visita a tu médico, él sabrá que aconsejarte y decidirá si debes tomar algún tipo de medicamento, no te auto – mediques; o bien, asiste a un especialista, en caso de ser necesario, ya que pueden presentarse ataques de pánico y estos pueden producir fobias.

Según el Doctor White: existen dos formas de aumentar la resistencia al estrés: la primera, cambiando nuestro estilo de vida, y la segunda: cambiando nuestro carácter.

Nuestro estilo de vida: ¿Has escuchado alguna vez a alguien diciendo: a mí no me cambia nadie?, pues te comento que los cambios en el estilo de vida nos parecen difíciles y aburridos, pero son necesarios. No te pedimos que dejes de divertirte; al contrario, la diversión es un factor muy importante para resistir el estrés. “la risa es la mejor medicina”.

El tiempo y el espacio: aunque no lo creas, el hecho de sentarnos a descansar como mínimo un minuto, trae consigo un resultado terapéutico y nos hace ser más eficientes.Ninguna persona puede trabajar siempre al 110 %. Todas y todos necesitamos un descanso de fin de semana y vacaciones, para recuperar el equilibrio y la calma. Los sitios, dependen de los gustos y posibilidades de cada quien.

Las aficiones y pasatiempos: Para dejar de pensar en tus dificultades, debes relaciónarte con personas que practiquen una actividad relajante que sea de tu gusto y agrado; especialmente, si es una actividad creativa. Si ingresas a grupos o asociaciones dedicadas a la música, el arte, el excursionismo, o cualquier otra actividad que te permita cultivar nuevas amistades; esto aumentará tu autoestima.

El movimiento: El ejercicio tiene un papel preponderante en el tratamiento del estrés.

La religión: Las creencias en un ser divino, pueden ayudar en muchas formas, a las personas estresadas; siempre y cuando no inciten al individuo a mantenerse aislado del resto de sus semejantes.

Dinero: En la actualidad, es una fuente de estrés tanto para ricos, como pobres. Mas sin embargo, la pobreza bien entendida, no trata de la carencia de dinero. Hay gente que carece de dinero y es rica en otros aspectos de la vida; y hay ricos que son pobres en muchos otros aspectos. El dinero; a pesar de ser necesario, no es la esencia de la vida.

El comer: Preocuparse demasiado por la comida, trae más problemas que soluciones. La “carrera” con la que llevamos nuestras vidas, no nos permite comer despacio, disfrutar los alimentos y digerirlos sanamente. Cuando llenamos nuestro estómago rápidamente, no sentimos completamente una sensación de bienestar, porque no damos tiempo a la secreción de endorfinas; caso contrario se presenta, cuando comemos despacio y sin apuros.

El tabaco: fumar estimula y tranquiliza, pero cuando desaparece el efecto de la nicotina, vuelve a aparecer la agitación.

Alcohol: el alcohol; al igual que el tabaco, es un arma de doble filo para el estrés. Un poco de alcohol puede ser relajante, pero su consumo regular aumenta inevitablemente el estrés. Mientras tome solo una o dos copas al día y lo deje de hacer varios dias a la semana, puede estar tranquilo.

Un aspecto relevante lo encontramos cuando detectamos que hay temperamentos propensos al estrés. Nuestra personalidad crece con nosotros y se desarrolla como resultado de influencias internas y externas. No es fácil introducir cambios importantes en el carácter, sin la ayuda de un profesional. Los temperamentos muy competitivos, exigentes, impacientes y algo inflexibles, son bien conocidos.

Algunos individuos con ésta personalidad consiguen mantener un cierto equilibrio en su trabajo y obtienen grandes éxitos. Otros desarrollan un estado de estrés semi permanente que se puede reconocer por la ira y hostilidad; no pueden relajarse sin sentirse culpables.

Las personas obsesionadas por la perfección, sufren terriblemente en situaciones de desorden o cuando las circunstancias les obligan. Son personas rígidas e inflexibles. Sus vidas deben ser planificadas rigurosamente y quienes le rodean, deben cumplir el mísmo patrón.

Hay quienes se identifican excesivamente con su trabajo: en nuestra sociedad, hay personas que valoran enormemente su estatus laboral. Cada éxito en el trabajo, eleva su autoestima. Estas personas deben buscar otros intereses fuera del trabajo, ya que el trabajo puede ser un problema si llega a dominar nuestras vidas, en detrimento del ocio y la relajación.

Entre los métodos más conocidos para controlar el estrés, considerados por el Doctor: Adrián White, en su obra: “Cómo mejorar su salud con la ayuda de las medicinas alternativas”, están:

El Yoga: antigua práctica Hindú que ha sido adoptada en occidente para mejorar la salud y para tratar el estrés y afecciones como migrañas y los dolores de cabeza originados por la tensión y el asma. Hay pruebas que demuestran su eficacia.

El entrenamiento autógeno: que consiste en aprender una serie de ejercicios que conducen a una rápida y profunda relajación.

La hipnosis: la hipnosis en un método para conducir a un trance, un estado de relajación profunda de los músculos y la mente.

La meditación: la meditación consiste en concentrarse en un único objeto, tranquiliza la mente y eleva la conciencia.

El ejercicio físico: el ejercicio mejora el estado de ánimo; tanto si está deprimido como estresado, el ejercicio puede hacerle recuperar el equilibrio.

El masaje: existen terapias que incluyen contacto físico y proporcionan un efecto agradable y relajante. Practicado en un marco terapéutico adecuado, éste contacto puede tener un poderoso efecto curativo.

Acupuntura y digitopuntura: existen varias terapias basadas en la idea de que la energía que fluye por el cuerpo se desequilibra al aparecer trastornos como el estrés y puede corregirse con un tratamiento físico sobre el organismo.

La técnica de Alexander: ésta técnica se basa en la idea de que una postura y un movimiento corporal correctos relajan la tensión mental y física.

Medicina natural: quizá usted sienta la tentación de pedir un producto natural que no necesite receta en la farmacia o en la tienda de dietética.

Existen múltiples preparados para tratar la ansiedad y el insomnio. Se dividen en varias categorías: Remedios a base de plantas y la Homeopatía.

La psicoterapia: consiste en un tratamiento en el que se utiliza la conversación en lugar de los fármacos.

En ocasiones puede ser importante obtener ayuda externa, aún cuando en última instancia seamos nosotros mismos los mejores expertos en nuestro propio estrés y sepamos mejor cómo afrontarlo.

Existen varios tipos de psicoterapia, mejor conocidos por los especialistas; por tal razón, me reservo en ésta oportunidad tanto su denominación, como su proceso y resultados. Estas, son recomendadas por el autor de la obra.

Y por último es importante saber que existen tratamientos con fármacos, que debemos evitar durante todo momento, en lo posible, y los cuales dependen solo de la experiencia y el conocimiento de los médicos especialistas.

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