Más allá de las creencias que existen de que “todos sabemos hablar en público”, existe una clara realidad totalmente distinta, una realidad inversa, a la que tememos calladamente. Pero ese miedo, es algo irreal, creado por nosotros mismos, al olvidar de que: a diferencia de quienes presentan algún tipo de impedimento, todos tenemos las mismas capacidades.

Somos transmisores de ideas y pensamientos; somos el orígen de mensajes que viajan a través de distintos medios a los receptores. Ello ha permitido el nacimiento, desarrollo, la transformación  y  transmisión de ideas en forma de conocimiento, de una generación a otra; esta  continuidad ha servido de base para la creación de la historia y del desarrollo humano.

Ahora bien: ¿Quienes conforman nuestro público?. ¿Por qué razón en ocasiones hablamos fuerte para que las personas en nuestro entorno nos escuchen y noten nuestro estado de ánimo?. Por qué hablamos en silencio para nosotros mismos?. ¿Por qué hablamos con nuestras mascotas, con las plantas, con los árboles, los insectos, con un río, o frente a la inmensidad del mar?.

Son muchas las preguntas que nos podemos hacer, y muchas las respuestas que se originarán de ellas, dependiendo de nuestra perspectiva. Recientemente estuve leyendo acerca de la teoría de las redes sociales, y asistí a un Webinar ofrecido por una importante universidad venezolana, en el que el ponente expositor describe inicialmente los rasgos distintivos de varias generaciones.

Entre las generaciones descritas están: la generación “Baby Boomers” (nacidos entre 1946 y 1964), la generación “X” (nacidos entre 1965 y 1980), la generación “Y, o Millennials” (nacidos entre 1980 y 1995); la generación “Z”, que agrupa a los nacidos entre 1996 y 2013, y por último, la generación Alpha/Glass, correspondiente a los nacidos después de 2013.

Cuando se estudian las características de estas generaciones por separado, observamos con estupor que gracias al incremento del uso inadecuado de algunas de las redes sociales y los dispositivos móviles (no todos), disminuye la comunicación verbal en calidad y cantidad. Utilizamos distintas formas de comunicación, pero estamos olvidando la mas importante de todas: la comunicación verbal.

El lenguaje verbal ha permitido el desarrollo de otras formas que hoy conocemos, es el código que usamos cuando nos comunicamos a través de las palabras. Es el sistema que nos permite configurar mentalmente la realidad; es la resultante de un acuerdo social en el que aprendemos una lengua bajo ciertos patrones culturales en un idioma en el que los sonidos en una determinada secuencia tienen significados y son una referencia de algo.

En el lenguaje verbal se emiten sonidos vocálicos que son transmitidos por un medio acústico y se perciben en forma auditiva (fónico); además de ello, es oral y articulado, lo que significa que es lineal. Cumple la función de informar y expresar una realidad subjetiva del emisor (opiniones, sentimientos y emociones) para influir sobre el receptor.

Este lenguaje verbal también sirve para establecer, cerrar o verificar la calidad del contacto entre dos o mas interlocutores; que dependiendo del contenido del mensaje, sirve como referencia para suponer o asegurar sobre el presente, el pasado o el futuro posible sobre el mundo objetivo. Se recomienda leer las obras del lingüista, fonólogo y teórico literario ruso Roman Jakobson (1896-1982) y del pedagogo, psicólogo, lingüista y filósofo alemán Karl Bühler (1879-1963), para ahondar en contenidos.

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