Hablaremos sobre las memorias; pero vistas desde otro punto de vista,  hablaremos de las memorias del futuro.

Aunque ninguna persona puede hablar de escribir memorias sin haberlas vivido, concuerdo con muchos pensadores y gente común, cuando dicen que por el ayer no se puede hacer nada porque ya pasó, por el futuro tampoco, porque no ha llegado, pero por lo que si se puede hacer algo, es por el presente, porque lo estamos viviendo. 

Pero lo que no comparto, es que las memorias son cosa del pasado, ya que si a ver vamos, las memorias, que son cosas del presente y tienen que ver con el futuro, porque son registradas para ser: vistas, leídas o escuchadas, en el futuro.

Lo que hoy pensamos, hacemos, decimos y escuchamos, entre otras cosas, se convierten en memorias para el futuro. 

Pongamos como ejemplo: la bitácora del capitán de un barco; ya sea de gran, mediano o pequeño calado, entre las cosas que debe hacer, está el chequeo y registro de una serie de sucesos que van a definir el futuro de la nave, la tripulación, los pasajeros y la carga. Solo así, cumpliendo con éste chequeo para saber que todo está bien, y confiando en Dios, en su experiencia, la pericia y conocimiento de quienes le acompañan, y las condiciones del barco, podrá llegar a puerto seguro.

En caso de que el arribo del barco a su destino, no se realizare como consecuencia de algún incidente mayor, que provoque la pérdida de la nave, la tripulación, los pasajeros o la carga, ésta bitácora, conformada por registros, que son cosas vividas por el capitán, porque estuvo allí presente, será el punto inicial de las investigaciones por parte de las autoridades marítimas, para la asignación de responsabilidades.

Este sencillo, pero ilustrativo ejemplo, nos conduce a reflexionar acerca de una mala costumbre que muchos de nosotros tenemos, relacionada con la pereza de hacer un registro escrito sobre actividades importantes y sobre muchas de las cosas que realizamos hoy, dejándole a nuestra mente, y su extraordinaria capacidad de recordar, la responsabilidad de indicarnos lo que hemos hecho, y lo que aún nos falta por hacer, los asuntos pendientes, y las consecuencias que el no realizarlas nos traerá en el futuro.

Pero hay algo que no tomamos en cuenta, y se trata de la curva del olvido, que nos ilustra la pérdida de retentiva con el tiempo, la intensidad del recuerdo, que nos indica cuánto se mantiene presente un contenido, en el cerebro.

Normalmente, el recuerdo se mantendrá, dependiendo de su intensidad, y en solo días o semanas, se olvidará, al menos, la mitad de lo que hemos aprendido, a no ser que lo repasemos. 

Más que todo, a nivel de estudiantes, podemos apreciar la velocidad con la que olvidamos. Esta velocidad de olvido, depende de diversos factores, como son: la dificultad de la materia o asignatura, qué representa para nosotros esa materia, y con qué grado de dificultad nos la presenta nuestro profesor o profesora. Depende también de factores fisiológicos como el estrés y el sueño. 

El ritmo de olvido es prácticamente el mismo para todas las personas. La diferencia del rendimiento entre unos y otros individuos, podrá depender de que algunas personas “crean” su memoria, de forma más efectiva que otras.  

Una de las formas que proyectan excelentes resultados para evitar o retardar el olvido, es la mnemotecnia, la cual se basa en el procedimiento de asociación mental de ideas, esquemas, ejercicios sistemáticos y repeticiones, para facilitar el recuerdo de algo.

Otra de las formas efectivas para proyectar excelentes resultados, es el repaso espaciado, que es una técnica de aprendizaje en la que se repasa a intervalos crecientes. No se realiza simplemente releyendo, sino buscando un tipo de aprendizaje activo, que obligue al individuo a reaccionar ante estímulos o preguntas que debe responder, y como es lógico, utilizando por lo general, reglas mnemotécnicas.

Cada repaso aumenta el intervalo óptimo necesario de retención, antes del próximo. Para una retentiva casi perfecta; al principio, los repasos se realizan durante varios días, luego con semanas e incluso años de diferencia.

Es tal la importancia del repaso espaciado, que ha sido implementado en la enseñanza de idiomas asistida por computadora, a través de programas que adaptan el ritmo de los repasos a las necesidades propias de cada individuo. Ello optimiza el nivel de retención deseado, y aumenta el porcentaje de la información que se pretende recordar.

El alemán Hermann Ebbinghaus, autor de: Sobre la memoria (1885), se realizó pruebas a sí mismo, a distintos intervalos, y pudo describir la forma de la curva de la memoria. Según Ebbinghaus, la curva de la memoria tiene una pendiente muy inclinada cuando se memoriza material sin sentido, sin embargo, es casi plana cuando se trata de experiencias traumáticas. 

Por otra parte, una pendiente poco inclinada puede deberse, más que a las características de la información, al hecho de que se repasa de forma implícita.

Una sencilla lista de asuntos pendientes, o lista de chequeo, puede cumplir las mismas funciones que la bitácora de un capitán de barco, o de una aeronave, y nos ahorrará muchos dolores de cabeza. Puede cumplir las funciones mnemotécnicas deseadas, y un repaso periódico nos tendrá al día con los asuntos pendientes que debemos resolver. No le dejemos todo a nuestra memoria, ayudémosla mediante recordatorios escritos.

Aunque muchos lectores crean que nos estamos saliendo del tema inicial, no es así, debido a que cuando hablamos de memorias para el futuro, estamos haciéndolo como un medio para lograr implementar la previsión, entendida como la suposición o conocimiento anticipado de algo a través de ciertas señales o indicios, o la preparación de los medios necesarios para prevenir posibles males o daños. Es gracias a la previsión, que hacemos frente a distintas situaciones, y les damos solución de manera rápida y efectiva, con un mínimo margen de consecuencias lamentables.

Registrar los hechos o acontecimientos actuales de nuestra vida, nos permite afirmar que los hemos vivido, que los hemos realizado. Por otra parte, sirven como un medio de medición de conductas acertadas o no, y una vía rápida para corregir; hasta donde sea posible, algunos de los resultados de estas acciones. 

Los registros sirven para definir, o redefinir el rumbo de determinadas situaciones, y también nos sirve para tomar las previsiones para dar soluciones rápidas y efectivas, a situaciones iguales o parecidas a las que hemos registrado con anterioridad, producto de nuestras vivencias.

Así que, apreciados amigos: a partir de ahora, es recomendable retomar el uso de nuestras agendas o cuaderno de anotaciones, para registrar las acciones tomadas ante hechos que de una u otra forma vayan a afectar nuestro futuro.

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