En más de una oportunidad, me he encontrado con la sorpresa poco agradable de que algunos de mis estudiantes; ya sea por dedicar tiempo a una actividad laboral determinada, o por un simple pero desastroso descuido, no se han preparado para el desarrollo de alguna exposición o trabajo de investigación.

Ante esa situación, hago un análisis de lo que estos aducen; y luego, enfilo mis baterías para “bombardearlos” de preguntas: una detrás de otra, hasta llegar a un estado de reflexión tal, en el que terminan exponiendo a profundidad mucho más que lo exigido en dichos trabajos.

La solución es simple: cuando hay una buena comunicación, nuestro mensaje “llega” al estudiante, y logramos como facilitadores, la fijación de las ideas. Estas ideas deben formar una sólida pero a la vez flexible “tela de araña” que: uniendo sus múltiples eslabones, formarán innumerables ideas que construirán lo que entendemos por conocimiento.

No se trata de inculcar en el o la estudiante, una dosis de “terror”; sino por el contrario, crear la confianza necesaria mediante una dosificada motivación. El hecho de motivar, crea resultados muy por encima de los esperados, cuando ella es positiva, y resultados no deseados, cuando en vez de felicitar, reprendemos a nuestros interlocutores.

Todo ello se resume en nuestra manera o forma de interrogar o hacer las preguntas. Para ello, debemos poner en práctica nuestras dotes de liderazgo, para llevar de la mano a nuestros estudiantes, y alcanzar las metas y objetivos planteados.

No importa si el tono, el nivel o la complejidad de las preguntas nos lleven al nivel más elemental; lo importante es que nuestros estudiantes sepan que cuentan con nosotros como sus guías, su apoyo inmediato, sus ductores y sobre todo, sus facilitadores; ya que dependiendo de las facilidades que nosotros mismos le ofrezcamos a nuestros estudiantes, se  suavizará o se agudizará nuestro esfuerzo.

No se requiere hacer difícil lo fácil; ya que cuando hacemos fácil lo difícil, reducimos nuestras propias dificultades. La paciencia es necesaria; y para ser dueños de ella, debemos practicarla…

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