Un dicho muy popular, que le da una falsa relevancia a muchas personas en nuestro sistema social, ya que crea una mal entendida “jerarquía” entre grupos de individuos que creen que: con el hecho de satisfacer mas rápidamente las exigencias de algunos personajes adinerados, van a disfrutar del dinero y las posesiones de estos; sin saber, muchas veces, cuál es su procedencia.

 

Toda persona se distingue de las demás porque posee una o varias cualidades, que la hace distinta de sus congéneres. Una de ellas; por ejemplo, puede ser alguna característica física como la: estatura, voluminosidad o peso corporal, color o pigmentación de la piel, el tono de voz, entre otras. Aparte de estas están: la personalidad, el carácter, la inteligencia, la experiencia, el carisma, etc.

Siempre hemos visto; a través de la historia del hombre, cómo las personas que rodean a alguien que ha logrado el éxito, buscan imitarlo en su forma de ser, hablar, de vestir, de caminar, y hasta tratan de seguir sus hábitos alimenticios. Todo el mundo quiere tener un “pedacito” del triunfador; mas no así, del hombre y la mujer común o promedio, que lucha por escasamente sobrevivir en un mundo cada día más y más exigente, donde se crean a cada rato estereotipos de individuos que desaparecen en el mar de la humanidad, tan rápido y fugazmente, como aparecen.

Pocos son los casos de aquellos individuos que se han mantenido firmes y cada día que pasa, crecen como gigantes, cubriendo con su sombra un mayor número de sus semejantes.

Y hablando de esa sombra, y de cuánto cubre, considero que no hay nada más preciado, que la sapiencia, la bondad, la ternura y el carácter de la gente mayor, del adulto mayor de edad avanzada, como lo denominan hoy en día en los términos de nuestra sociedad actual, a quienes simplemente llamamos ancianos.

Mientras muchos de nuestros jóvenes adolescentes, que están totalmente desorientados por la infinidad de caminos o sendas que les brinda la gran avalancha del mundo actual, a través de la tecnología desenfrenada y diariamente cambiante, buscan su mejor camino a obscuras.

Mientras que los adultos medios o contemporáneos viven una lucha sin cuartel para poder tomar el camino más fácil y seguro para obtener ingresos que les permitan seguir adelante en la competencia diaria, olvidándose de ese futuro seguro, que es la vejez, aunque muchos de ellos no lleguen a esa etapa de la vida gracias al extenuante y agotador tren de vida que llevan.

Mientras todo eso ocurre, los adultos mayores de edad avanzada, se convierten en testigos mudos del rumbo que toma la sociedad a nivel mundial.

Y cuando hablo de testigos mudos, abarco todas o casi todas las aristas que puedan ser objeto de interpretación, ya que a cierta edad, las decisiones que tome un individuo que esté dentro de ésta categoría o grupo, son tomadas como inaceptables o simplemente fuera de contexto, por el hecho de tratarse de ancianos.

Solo las decisiones de aquellos que pese a su edad avanzada han logrado desarrollar una inteligencia fuera de lo común, o de aquellos que aún tienen el dominio pleno del dinero y demás posesiones, son respetadas y tomadas en cuenta, por recibir un tratamiento o calificativo distinto, gracias al temor de perder; en términos de sucesión, la herencia respectiva. Ellos; los tratados con cierta deferencia, son los que reciben el calificativo de: “la voz de la experiencia”, “los fundadores” o “los patriarcas”, de tal o cual grupo o empresa.

Ante ésta situación muy superficial, yo me pregunto: ¿es que acaso quienes viven en los ancianatos o casas de reposo para la gente mayor, o los que viven en condiciones deplorables, no tienen también experiencia? ¿acaso ellos están allí por los errores cometidos en su juventud? ¿ es acaso su situación actual, un reflejo de sus malas decisiones?.

Sea cual fuere la causa, algunos de ellos fueron; algún día, aquellos gigantes bajo cuya sombra crecieron muchos y muchas de los hombres y mujeres exitosos de hoy en día. Bajo su sombra, muchos han edificado sus fortalezas actuales, y con el correr del tiempo, cuando ya se sintieron seguros, fueron apartados y convertidos en inútiles, en objetos casi de desecho.

En muchas sociedades del mundo; aún hoy en día, los ancianos son venerados y respetados. Son ellos quienes, en consejo de ancianos, toman las decisiones trascendentales para el presente o el futuro de determinados grupos humanos; pero, en nuestra sociedad, a menos que cumpla con una labor productiva en pro del grupo donde se encuentre alojado o “arrimado”, se convierte en un objeto casi inanimado, en un estorbo, y lo podemos comprobar a diario en muchos hogares; incluso, los de abolengo, y en las calles y avenidas de muchas ciudades.

Ellos; los ancianos, de acuerdo al dinero y posesiones terrenales también son tratados en base a un dicho popular, producto del desarrollo del conocimiento, la experiencia y la inteligencia de los pueblos. “tanto tienes, tanto vales”, porque a final de cuentas vivimos:en la misma sociedad…

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