Cuando de hablar se trata, todos queremos exponer nuestras intenciones, planes, proyectos y necesidades; pero… cuando la situación requiere tomar un lápiz y un papel, o simplemente sentarnos frente al teclado de una computadora para expresarlos en forma escrita, la situación se torna confusa, lejana y algunas veces inalcanzable.

Me ocurrió recientemente, cuando comenté a un apreciado amigo, experto y excelente profesional  que había dado inicio a la escritura de un libro, y que requería de su apoyo a los efectos de revisión, además de invitarlo para que lo escribiéramos juntos. Una expresión de incertidumbre invadió su rostro; la duda no se hizo esperar, comenzó a hablar del poco tiempo disponible debido a sus múltiples ocupaciones, fuente de generación de sus ingresos, y la pérdida de práctica en la escritura.

Al momento reflexioné y llegué a la conclusión de que  todos tenemos una gran responsabilidad de comunicar a otros nuestras ideas y pensamientos, para que estos formen su propio conocimiento. Debemos cumplir con la maravillosa tarea de educar a los demás. Cuando no lo hacemos se crea una ruptura, una grieta, un obstáculo infranqueable.

No fue sino hasta finalizada  esta interesante conversación, cuando pude entender el mensaje de mi interlocutor. Pues, resultó que una de sus  áreas de desempeño laboral, es  la locución; ese  es su medio predilecto para transmitir sus ideas y conocimientos. Esto también me llevó a comprender que cada quien tiene su canal específico de cómo transmitir sus pensamientos; y en este caso en particular, el utilizado por este excelente profesional, es el medio radial. Aprendí que no importa el medio utilizado; que lo importante es el resultado, utilizando el medio que más nos convenga.

Apreciado lector: bienvenido al mundo de las ideas;  si has llegado a esta altura del comentario que hago a través de este medio digital escrito, estás demostrando tu interés y tu predilección por el mismo; que a través de este, he despertado tu curiosidad con el mensaje que he querido transmitir. No es tarea fácil hablar con quien no miras; ya que el observar las expresiones, ver las reacciones y analizar las respuestas, es parte de una buena conversación. Te invito a leer el contenido de “El mito de la caverna” de Platón; o si te parece más cómodo aún, disfrutar del video publicado en Youtube, disponible en la Web, donde encontrarás una amplia explicación de este humilde comentario.

Respetando lo que quizás alguien antes de mí haya escrito al respecto, considero que el tiempo es más fuerte que las fuerzas; ya que ellas se agotan, y este sigue en su andar. Cada logro requiere de nuestras fuerzas; las fuerzas se invierten y el tiempo se encarga de multiplicar el resultado de nuestra inversión.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *